Rinoplastia ultrasónica
¿Porqué trabajamos con ella con todos nuestros pacientes?
¿Qué es?
La rinoplastia ultrasónica está considerada como una de las técnicas más avanzadas en lo que se refiere a cirugía estética, alcanzando los primeros puestos en intervenciones más demandadas en nuestro país.
El uso del ultrasonido en la cirugía nasal permite efectuar osteotomías y resecciones óseas de manera controlada, precisa y con un reducido traumatismo en tejidos blancos. De esta forma, se minimiza el edema, los posibles hematomas y el tiempo de recuperación post-operatorio en comparación con la rinoplastia tradicional.
¿Qué beneficios tiene la rinoplastia ultrasónica?
- Precisión. El instrumental más avanzado es el que permite que el hueso de la nariz pueda ser remodelado de forma precisa, permitiendo que los defectos desaparezcan sin que se queden cicatrices visibles, fracturas o huesos inestables.
- Traumatismo. No tendrás que preocuparte por si se producen edemas, moretones o inflamación, ya que no son habituales y si se producen en algunos casos, se hacen de forma muy leve. Estos eran los efectos secundarios frecuentes que aparecían en la rinoplastia tradicional.
- Resultados. Los expertos indican que con los resultados se consiguen muy pocas irregularidades y asimetrías, permitiendo que algunos defectos como las narices anchas sean corregidos en poco tiempo.
- Recuperación. Los pacientes que ya se han sometido a este tratamiento agradecen que el tiempo de recuperación sea más rápido. Esto es debido a que, como apenas existe traumatismo, se puede volver a realizar vida normal en un periodo más corto de tiempo.
Sin apenas marcas visibles
¿En qué se diferencia la rinoplastia ultrasónica con la tradicional exactamente? Los expertos en este sector indican que se utilizan los ultrasonidos para remodelar el hueso de forma controlada, de este modo, se consiguen los resultados que el paciente desea conseguir.
Una de las principales ventajas es este modo de trabajar la estructura nasal, pues se consigue algo que la rinoplastia tradicional no conseguía: un trabajo de precisión milimétrica. Los ultrasonidos solo trabajan en las estructuras óseas, de modo que evitan daños en los tejidos adyacentes.
En cuanto a las cicatrices, en el caso de los abordajes cerrados no existen. Cuando hablamos de abordajes abiertos, el único corte que llega a ser visible es el que se produce entre las dos fosas nasales. Sin embargo, al cabo de 2 o 3 meses, es casi imperceptible para el ojo humano. El resto de tejidos y las estrcuturas ligamentosas de la nariz se respetan o se reconstruyen.
Recuperación más rápida
La intervención tiene una duración aproximada de 3 horas, durante la cual se aplica anestesia general al paciente. En el postoperatorio, se coloca un vendaje y una férula nasal, que deberán llevarse entre 6 y 8 días, según lo indique el cirujano. En pacientes con una pirámide nasal más dismórfica, este tiempo puede extenderse hasta 10 días.
Solo aquellos pacientes que presenten una dismorfia septal moderada o severa tienen un mayor riesgo de necesitar taponamiento nasal. En nuestros pacientes, la incidencia de taponamiento es del 20% al 30%.
Una vez finalizado este periodo, podrás retomar tu vida diaria en 1 o 2 semanas, teniendo en cuenta que no se deben realizar grandes esfuerzos al principio. Será necesario esperar un mínimo de 3 a 4 semanas antes de reanudar actividades físicas intensas.
Los resultados reales comienzan a ser visibles a partir del primer mes, alcanzando su forma definitiva en aproximadamente un año. La nariz necesita tiempo para adquirir su forma final, y el proceso de recuperación puede variar según el tipo de piel de cada paciente.
Tratamiento personalizado en cada caso
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